29 Enero 2021: Una de cal y otra de arena

Yo estaba contento. Como mi mejer trabaja en el Hospital y sobre todo en la UCI, yo estaba contento de que ya le han puesto la segunda vacuna.

La vacuna duele, no os voy a engañar. Se hincha un poco el brazo que se arregla con hielo y dolor de cabeza. Pero no sólo a ella, sino a todos y a todas. Yo me imagino que si estáis el la UCI uno de estos días de la vacunación, parecería un día de resaca de una gran fiesta, pero no son los síntomas de la vacuna.

Mejor unas horas de molestias que se pasan rápido y estar vacunados que no pasarlo y no estar vacunado. En el caso de ella no creo que haya ninguna polémica. No es una política ni enchufada. Se gana su sueldo (ínfimo sueldo, por cierto que cobra. Podría ser mucho más)

Es imprescindible vacunar a todo el personal sanitario y sobre todo al llamado de choque, que son los que reciben a las personas (Urgencias y CAP) y a los hospitalizados en planta Covid, UCI y semicríticos.

Mi mujer me explicaba que cuando salían de la UCI, depende de quién, se iba a planta pero algunos se iban a semis. Semicríticos están vigilados no tanto como en UCI y están conscientes.

En la UCI muchos de ellos están intubados y ‘dormidos’. No voy a entrar en detalles macabros y escabrosos.

Pero estoy seguro que si muchos de vosotros os hubieran explicado lo que ha pasado en las UCIs de primera mano, como mi mujer, o hubieran salido más imágenes en la tele, no os estaríais planteando la vacuna. No hay opción.

Hasta ahora habíamos tenido mucha suerte. En UCI había habido algún caso, pero muy raros de personal sanitario. Últimamente estaban muy controlados. Se les hacía el pinchacito cada 15 días y tenían el resultado en 36-48 horas, tramitado de urgencia.

Al final te acostumbras a trabajar con el peligro, es lo que le pasa al ser humano: que se acostumbra a todo. A lo bueno y a lo malo.

Todos ya tenían su material, TODO el material, que sabéis que al principio la pasamos muy mal, pero ahora ya estaba solucionado…

Cuando empezó el cole de mis hijos fue otra cuestión.

No sé si es una suerte que vayan a dos colegios diferentes o no. En el colegio de mi hijo no hacen ESO y por ello, mi hija está en otra institución en el barrio.

Han sido más transparentes el colegio de mi hijo: cada positivo de un alumno y confinamiento de las clases respectivas, lo notificaban por e-mail. En el de mi hija no. Callados.

Los chicos no son tontos, y por ejemplo hubo una temporada que los mayores de 4º no había ni una clase en el instituto. Y ellos lo saben, aunque lo quieras esconder. Todas la clases de 4º estuvieron confinadas y una de segundo también.

Creo que es mucho mejor informar de cualquier clase del colegio que esté confinada, a que lo hagan a sólo los interesados. Pensad que hay hermanos, primos, amigos, compañeros, vecinos… todos se pueden llegar a conocer y relacionarse.

Ahora nos a tocado a nosotros. Un compañero/a de mi hija tiene COVID y han confinado a toda la clase 10 días.

Recibimos la notificación a las 9.40 de la noche. Se ve, que el ‘paciente’ se puso enfermo de tarde…

Mi hija muy afectada y mi hijo muy preocupado. Hemos pasado una muy mala noche todos.

Pensad que llevamos con esto casi un año, en dos semanas se cumple el año. Los niños les está afectando mucho. En los próximos años veremos o notaremos las consecuencias.

Se está convirtiendo poco a poco en una cuestión de supervivencia. Este mes de enero ha sido horrible económicamente (cuestión del poquísimo trabajo que hay).

Así a este paso, vamos a ser pobres mucha más gente de la que se esperaban. Antes se decía que ‘nos iremos a vivir debajo de un puente’, ahora a esperar que te desahucien, por que ya no quedan apenas puentes.

A mí me han prometido tantas ayudas, tantas, que no ha llegado ni una. Son una panda de mentirosos e impresentables. Desde el ayuntamiento, la generalitat, la diputación ( que aún no sé para qué sirve, aparte de gestionar multas de tráfico y chupar del bote), comunidad, estado… ahora farmacéuticas se suman a la lista de CABRONES interesados sólo por el dinero de los demás a costa de la salud. Demencial.

 Sólo puedo decir una cosa: Resistiré (ahora más que nunca) erguido frente a todo, por mi familia y por mí.

Y no creáis que no tengo ganas de meterme en la cama taparme hasta la cabeza y a esperar que pase todo. Pero no puedo.

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